miércoles, 15 de marzo de 2017

ESTE JUEVES: UN JUEVES DE LUTO






Ana iba y venía varias veces al día de su casa a la tienda de la esquina. Siempre apoyando su caminar tambaleante en una escoba que usaba a modo de bastón. Ana vestía de riguroso negro aunque las ropas mostraban ya una tonalidad grisácea a causa de las muchas horas puestas a secar al sol. Las alpargatas ajadas por el paso del tiempo tenían las suelas desgastadas de arrastrar su vida triste por las losas de la acera, a veces las llevaba mojadas por la incontinencia que sufría más por su estado de embriaguez perenne que por causas físicas debidas a la edad. Sus piernas escuálidas estaban llenas de cabrillas por el calor de la copa que mantenía encendida en invierno y verano como si ese fuera el único calor que aliviaba la frigidez de su cuerpo y de su alma. Cuando Ana llegaba a la puerta de la tienda se oía un cuchicheo, era el murmullo de las mujeres que comentaban por lo bajo lo que habían comentado miles de veces, lo que todas sabían, y se apartaban dejando que Ana pasara hasta el mostrador donde dejaba su botella vacía para que el tendero la llenara de vino fino de Chiclana. El hombre la atendía con cariño y apuntaba en una libreta el coste de lo servido sin muchas esperanzas de cobrarlo algún día. Ana cogía la botella y con cuidado se giraba hacia la puerta y se encaminaba hacia su casa, despacio, cabizbaja, balanceándose a cada paso, a veces teniéndose que apoyar en un cierro para recuperar la verticalidad y el resuello. Ana tenía los ojos hundidos en las cuencas y había perdido las pestañas de tanto llorar. Los niños del barrio le tenían más miedo que respeto y al verla se escondían al grito de viene la bruja. Ana apareció muerta una mañana. Sus hijas y nietas la lloraron y la lloró todo el barrio. La lloraron todos menos su hija pequeña, su querida hija Angelita que había muerto a los diecisiete años. Su preciosa muñeca que se fue llevándose con ella el corazón de Ana y las ganas de vivir. 







20 comentarios:

Campirela_ dijo...

Muy bonita tú historia hay que ver como somos , nos burlamos de aquello que no conocemos la verdad o motivos que tiene una persona para beber.
Triste final para Ana , pero quien sabe ...seguro que verá a su Angelita.
Un fuerte abrazo.

vivian dijo...

Doloroso, triste, veraz. Una narración impecable, que nos cuenta con precisos trazos, toda una historia de vida, y de muerte, que de eso vamos hoy.
Lo haces de una forma tan natural, que hasta parece que escribir tan bien, fuera fácil...

besos Leonor, supongo que aun duele mucho hablar de este tema.

Manolo Ruiz. dijo...

Impacta el relato. Una sucesión de hechos llenos de tristeza, que nos va contando con un estilo cercano, dentro de la crudeza de las situaciones. El final hace que suba la emoción, por lo que significa.

Tracy dijo...

¡Qué triste me has dejado, ufffffffff!

Ester dijo...

Que triste final, los hijos nunca deberian morir antes que sus madres va contra natura. Un abrazo

Roxana B Rodriguez dijo...

¡Hola! Me había olvidado del tema de la semana y le esperaba una buena noticia a Ana antes de morir. Triste pero muy bien contado.

¡Un abrazo!

javier miro dijo...

"Se apagaron los ecos de su reír sonoro
Y es cruel este silencio que me hace tanto mal" canto Gardel en su tango SUS OJOS SE CERRARON con letra de Alfredo Lepera .Terrible!

Juan L. Trujillo dijo...

Mucha verdad, mucha pasión, mucha triste belleza, en esa magistral entrada. Quiero creer que yo también conozco a Ana.
Un beso.

pikxi dijo...

Que relato más triste. Con su hija se fueron todas las razones que tenía para vivir y desde entonces lo único que hacía era vagar por el mundo.
Muchas gracias por participar.
Un saludo.

Fabián Madrid dijo...

Buen final, aunque triste.
Besos.

Montserrat Sala dijo...

Hola Leonor_: que bella historia de amor filial. La has contado con una naturalidad y una sensibilidad incomparables. Gracias por ser y estar. Um beso muy fuerte

Ame dijo...

Es triste el relato, los hijos no deben morir antes que sus padres
Un beso

Charo dijo...

Desde luego el relato es impecable en cuanto a su redacción, has transmitido muy bien la tristeza y la falta de ganas de vivir de la protagonista, después de pasar por el peor trance que te pueda deparar la vida...Como diría mi abuela: "dichosita de ella que por fin se reunió con su hija en el cielo".
Un beso

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Triste relato de una vida gris que culmina de esa misma forma, sin luz de esperanza. Un abrazo

Jazzy dijo...

Cuando hay dolor en el alma hasta lo más sencillo deja de importar
Abrazos

Yessy kan dijo...

Un relato muy emotivo, muy bien narrado, Leonor
Una madre que murió en vida antes de su tiempo, por el dolor de la pérdida de su hija. Que tristeza!
Beso

San dijo...

Juzgar sin saber es muy fácil, pero el dolor q se lleva dentro marca la vida de las personas y eso no lo conocemos. Muy triste si,pero ka vida a veces también lo es.
Un buen relato Leonor.
Besos

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Me quedo con el alma encogida...cuanta angustia y cuanto dolor!!! Ana que vivia como un fantasma en vida, lo relatas de una forma magistral. Besos.

Carmen Andújar dijo...

Muy triste. No hay mayor dolor que sobrevivir a un hijo.
Un abrazo

Juan Carlos Celorio dijo...

Aderezada con esas descripciones que tanto admiro, la historia es tremenda, con unos rasgos crudos, otros tiernos, otros emotivos...
Un relato muy bueno.
Besos.