viernes, 20 de abril de 2018

RECUERDOS DE OTRAS TARDES DE AGOSTO





Ana sesteaba junto al pozo, a la sombra de la parra de la que colgaban racimos de uvas moscatel ya maduras. El calor de agosto a esa hora era pegajoso, y el zumbido monótono de las avispas, que andaban alrededor de los granos picando el hollejo para extraer el néctar dulce, le producían un adormecimiento muy agradable.  Ana dormitaba cuando la invadieron  recuerdos de otras tardes de verano, cuando era niña, cuando visitaba a su familia en la casa del huerto.  Los paseos hasta el río, el olor seco que emanaba de la tierra caliente, el mugido lastimero que sonaba desde el establo, lejano, como si el aire cálido impidiera el avance de aquella voz, amortiguándola, el incesante sonido del girar de la noria, con la mula gris, vieja y mal pelada, que no cejaba en su empeño de caminar sin llegar a ninguna parte. Volvió a subirse al granado, correteó entre las plantas de maíz, y hasta pudo oír el crujir de las hojas secas de las panochas. Sonrío al recordar cuando, en sus primeros coqueteos, se pintaba los labios con el jugo purpúreo de las moras; todas las chiquillas lo hacían provocando las burlas de los niños, pero ella lo disfrutaba sintiendo ya a la mujer que la habitaba. La asustó, incluso al evocarlo, el ruido estruendoso del motor del pozo al ponerse en marcha para llenar la alberca del huerto,   siempre le había ocurrido, y sin embargo, en más de una ocasión, se había atrevido a bajar al sótano donde estaba colocado, como enfrentándose ya a sus primeros miedos, en un alarde de valentía.  Un chorro a presión salía por una cañería gruesa, y en unos minutos la alberca reflejaba en el agua los rayos oblicuos de sol camino de su ocaso. Era entonces cuando el conde, que solo lo era por el apellido, trasladaba desde su sembrado, lechugas, coles, acelgas, y otras verduras que arrojaba al agua para que quedaran limpias de tierra, y era allí mismo donde se  metía la chiquillería a refrescarse, jugando entre las hojas verdes y tratando de no rozar mucho con los pies el suelo resbaladizo, cubierto por una capa lamosa de verdín. En su mente adormilada, Ana volvía a oír las voces escandalosas de los niños, y sus risas, y sonreía recordando aquellos momentos, y abría los ojos para cerciorarse de que había vuelto a su patio, a su rutina consoladora, al olor de la dama de noche que inundaba el aire ya más fresco del atardecer.



martes, 13 de febrero de 2018

LA TARDE SE MALGASTABA




Comenzó a amarillear la tarde. Poco a poco fue sucumbiendo a una oscuridad a esa hora inusual, delatando con sus tonalidades que en breve empezaría a llover. A pesar de todo no perdió la esperanza, quizá solo cayeran unas gotas y las nubes que habían estado amenazantes desde el mediodía, llevadas por un ligero viento de poniente, abandonaran con rapidez estos cielos huyendo a otras latitudes. Pero la evolución no fue la esperada, o la deseada, y lo que en principio comenzó con una lluvia casi imperceptible, un chispear sutil, de repente se convirtió en una cortina densa que se derramaba con saña sobre las calles empinadas de su calle. El agua golpeaba con fuerza los cristales de la ventana por la que se asomaba su tristeza, viendo cómo aquel torrentes se llevaba sus ilusiones.
Las horas siguientes fueron pasando y nada hacía presagiar que la situación fuera a cambiar. A ratos disminuía la intensidad del chaparrón pero no dejó de llover en ningún momento . La tarde se malgastaba. Por mucho que rogó y miró al cielo, la lluvia se había empeñado en quedarse a pasar la noche, y así lo hizo. A la tarde siguió una noche tormentosa, de aguaceros y chaparrones intensos, de truenos y atrevidos relámpagos que se colaban a través de las rendijas de la persiana, iluminando la inmensa pesadumbre que se había instalado en sus entrañas. Le costó conciliar el sueño y en su desvelo soñó con besos abandonados.



Curso de Escritura Creativa. Tema 1º: Los utensilios del escritor: Recursos narrativos. Recursos estilísticos. Herramientas temáticas. Herramientas físicas.

Preguntas sobre el texto: ¿Quién es el narrador? Definir la palabra "narrador". ¿Quién es el protagonista? ¿Es adecuado el lenguaje para la historia que se narra? ¿Se entiende el mensaje?



jueves, 18 de enero de 2018

LA MAGIA DE LAS PALABRAS





  Apoyó los codos en la mesa y, sin quitar los ojos de la pantalla, metió la cara entre sus manos. La notó caliente y pensó que sería bueno tener unos días de descanso, era muy probable que se hubiera contagiado con algún virus el día que tuvo que ir al centro de salud. Los pacientes que esperaban su turno no dejaban de toser, y, aunque ella se había sentado alejada de la puerta de la consulta -que es donde suele agolparse la mayoría- era evidente que el ambiente estaba cargado de microbios.

Desde que amaneció había estado pesarosa y algo cansada, el trabajo cada día se le hacía más pesado y el solo hecho de sentarse a escribir, cosa que siempre había sido un placer y una liberación, en esta ocasión le estaba pareciendo una tarea tan ardua que no se veía con fuerzas para comenzar siquiera. Las ideas iban y venían a su mente, pero ninguna era lo suficientemente fuerte, nada que mereciera dejar volar los dedos sobre el teclado que se mostraba cercano pero inalcanzable. Sería un día de esos grises, de los que al llegar la noche acaban sin más, sin nada que guardar, consumido, evaporado como el agua hirviendo sin la debida vigilancia. De repente, como por arte de birlibirloque, vio que las palabras se habían ido colocando de manera ordenada, formando frases que incluso tenían algún sentido y pensó que realmente debía estar incubando una rara enfermedad. 



lunes, 18 de diciembre de 2017

NUNCA MÁS




Trabajo para Tertulia Rayuela del día 18 de diciembre de 2017.

Tan dolorosa es la pérdida y la ausencia que ello conlleva,  como la necesidad acuciante de olvidar para soportarlas. Un año después de aquel aciago día seguía sin ser capaz de desprenderse de los recuerdos que, si bien en ciertos momentos habían sido un calmante para su locura, en otros se llegaban a convertir en estigmas punzantes, en una hiriente agonía que la dejaba exhausta, sin fuerzas para enfrentar su existencia.  Los años pasados no habían sido ni mejores ni peores, eran otros, diferentes, años que no volverían, nunca más, como repetía incesante e inevitablemente aquel desgarbado cuervo de ojos como tizones encendidos que visitó al poeta. Nunca más aquellas noches frías de otros diciembres de nortes gélidos y lágrimas sin penas. Nunca más aquellos días de fiestas en familia sin otros miedos que los castigos amenazantes escupidos desde los púlpitos y las negras oscuridades de peligros velados. Nunca más el tiritar de la mañana del seis de enero buscando bajo las camas el abrigo de unos pies que nada más habían empezado el camino, mientras, en la habitación contigua, ellos, los que ahora ya no eran, esperaban con más ilusión incluso, que el día apenas amanecido llenara de felicidad las miradas inocentes de sus niños, miradas que seguían estando limpias de todo mal. Nunca más volverían aquellos seis de enero, ni ningún otro día volvería a repetirse. Olvidar o recordar era igualmente lacerante. 




lunes, 20 de noviembre de 2017

EN BLANCO






Hoy no es el día. Hoy no lograba ni siquiera emborronar el folio que seguía blanco, inmaculado, vacío como su mente. Lo miraba y se sobrecogía pensando que jamás llegaría a escribir algo mínimamente aceptable. ¿Qué le mantenía aferrada a esa inquietud por la escritura? ¿A quién le iba a interesar leer sus palabras con la de palabras que pueden encontrarse mucho mejor engarzadas y con contenidos más interesantes y atractivos? Podía engañarse a sí misma pensando que alguna vez alguien valoraría lo que hacía, incluso se atrevía a soñar que un día vería una obra suya en el escaparate de una librería. Son sueños de una ilusa se confesaba íntimamente. Podía seguir intentándolo, pero qué sentido tenía contar historias. Todo el mundo tiene historias propias a las que acudir. Qué magia lograría que las de ella tuvieran interés para los demás. Y allí, sentada ante el folio virginal, siguió pensando que quizá un día podría encontrar la historia perfecta y  las palabras adecuadas para contarla. 


Ejercicio para la Tertulia Rayuela. Día 20 de noviembre de 2017.