jueves, 22 de enero de 2015

ESTE JUEVES: LLORAR DE FELICIDAD





Las puertas de la Iglesia del Carmen estaban a rebosar de encorsetadas damas y elegantes caballeros, era un día esperado y ningún gaditano estaba dispuesto a perderse el acontecimiento. 
Habían pasado años desde que aquel muchacho del norte llegó a Cádiz para buscarse la vida trabajando en la capital que más dinero movía gracias a sus navieras y el comercio con las tierras del otro lado del atlántico. Al principio fue acogido como chicuco en un ultramarinos de la calle Palma pero pronto se vio atraído por el trabajo en el puerto, los barcos entraban y salían constantemente y era un lugar bullicioso y alegre. Por las mañanas llegaban coches de caballos cargados con alimentos para dotar las cocinas de los barcos que ese día tenían previsto zarpar y por las tardes era un lugar de paseo para muchas de las muchachas casaderas que siempre acompañadas por sus amas lucían sus pálidas pieles bajo sombrillas que las protegían de los tenaces rayos del sol sureño.
Pasaron los meses y el muchacho logró que un capataz le aceptara en su cuadrilla y todos los días desde el amanecer hasta la puesta de sol el muchacho se afanaba en su trabajo, carga y descarga, baúles para arriba y maletas para abajo, encargos a los que siempre iba presto para que nada retrasara los horarios estipulados.
Una tarde la vio pasar, era la muchacha más bella de Cádiz, su piel blanca como la nácar, sus ojos vivarachos y una sonrisa angelical, su grácil cuerpo se movía con ritmo y a cada paso que daba él se iba prendando más y más de aquella mujer. Soñaba con ella día y noche, siempre la tenía en el pensamiento y esperaba ilusionado cada tarde para verla cruzar la reja del muelle.
Tras la ceremonia la calesa con los novios se dirigió hacia el puerto pasando bajo el arco de las murallas de San Carlos, él la miraba sin creer todavía que ya fuera su esposa, aquella linda muchacha a la que conquistó con solo cruzar una mirada,  pero que tuvo que ganarse poco a poco por pertenecer a la clase alta de la sociedad gaditana. Pero el amor lo puede todo, ya estaban casados y camino de su viaje de luna de miel en uno de los buques de la naviera del padre de la joven.
Desde la borda se despidieron de los amigos y familiares que los habían acompañado y que iban a dirigirse a un almuerzo en uno de los mejores restaurantes de la capital. 
Al sonar la sirena del buque saliendo de la bocana del puerto se miraron y lloraron de felicidad.






17 comentarios:

Tracy dijo...

Un final feliz para una historia linda.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Y es para sentir una emoción muy intensa. Sin duda.

Carmen Andújar dijo...

El amor lo puede todo, incluso con las clases sociales.
Muy bonita historia.
Un abrazo

Juan L. Trujillo dijo...

Preciosa historia. El amor , por encima de lo que parece estipulado. El amor con el suficiente poder, como para saltarse todos los convencionalismos.
Un abrazo.

Fabián Madrid dijo...

El romanticismo parece la mayor fuente de inspiración esta semana.
Un beso.

Musa dijo...

Qué bella historia, a veces el amor gana la batalla.

Un beso

Maty dijo...
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LAO Paunero dijo...

El Amor es lo más!!! Linda tu historia Leonor. ¡gracias por estar!

Charo dijo...

Bonita historia, espero que les durara mucho tiempo!

Juan Carlos dijo...

Leyéndolo tu relato lo he visto, como si fuera un cortometraje. Me ha gustado.
Besos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

El festejo compartido del amor real, sabe a gloria.
=)

Lucia M.Escribano dijo...

Sin duda un día que se presta a tener los sentimientos a flor de piel, sobro todo si el amor ata a la pareja.
Besos Leonor.

Alfredo dijo...

Un final de película... bueno, todo él una película de llorar... de felicidad.
besos y gracias por participar.

G a b y* dijo...

Celebremos el amor! Creo que su fuerza es poderosa y tu relato bien lo demuestra. Me encantó cómo nos introduces en la historia, permitiéndonos escabullirnos en tiempo y lugar, en ricos detalles. Un gran relato amiga!
Besos!
Gaby*

Pepe dijo...

Preciosa historia Leonor. El triunfo del amor por encima de intereses y convencionalismos sociales. Tiene visos de realidad ¿Habrá ocurrido realmente?.
Un abrazo.

casss dijo...

Ah.... el amor.
Habrá algo que nos haga llorar de alegría más que el amor, en todas sus expresiones???

Tu relato es precioso, exquisito y detallado, como para vivirlo realmente como cuando vemos una película escondiendo lágrimas..;)

besos Leonor, buen domingo!

Elena dijo...

Precioso relato