miércoles, 10 de abril de 2013

ESTE JUEVES: MENSAJE EN UNA BOTELLA









El destino había querido que Teresa naciera la última de seis hermanos todos varones. Su padre murió cuando ella era aún una niña y su madre continuó al frente del negocio que tenía la familia, un bar que abría sus puertas antes del amanecer para dar los desayunos a los hombres que entraban a trabajar en los astilleros, la mayor parte de ellos no tomaban nada más que un café y una copa de aguardiente, más tarde se acercaban en busca de algo más contundente y era entonces cuando la cocina comenzaba a trabajar a toda marcha. 
Teresa solo fue a la escuela mientras su padre vivía porque luego tuvo que comenzar a trabajar ayudando a su madre, desde  siempre supo que tendría que ocuparse de ella cuando fuera una anciana y había aceptado su misión como algo natural, ella se tenía que quedar soltera, ella no podía pensar en amores, ni caricias ni besos ni ajuares, ella tenía el destino escrito. 
Teresa había aceptado aquel destino con docilidad pero no contaba con los ojos azules del muchacho que vino de un pueblo cercano en busca de trabajo en la próspera atarazana, aquel joven que una mañana entró a desayunar y volvió todas las mañanas siguientes. No esperaba que una mirada pudiera levantar en su alma una tempestad de sensaciones, aquellos ojos color de mar que le quitaba el sueño, que le alteraban el pulso y le hacían temblar las piernas al verlo llegar cada día con el sueño aún envolviéndolo como un aura. Ella se acercaba con las manos temblorosas haciendo tintinear la taza de café en el platillo a lo que él respondía con una sonrisa que desalmaba por completo a la muchacha.
Fue pasando el tiempo y Teresa seguía acercándose al hombre con timidez, sabiendo que sus vidas, por mucho que lo desearan tendrían que andar caminos diferentes. Él no pensaba lo mismo, no cejaba en su intento de convencerla de lo inmerecido de su situación y albergaba la esperanza de que la madre estuviera de acuerdo en romper tan injusta costumbre. Pero los días pasaban y lo que estaba escrito era la ley. 
En el pueblo todos tienen a Teresa como la joven virtuosa, cosa muy cierta, que ha tenido que renunciar al amor por su compromiso de hija menor, lo que nadie sabe es que en la ventana del cuarto de la muchacha de vez en cuando aparece una botella que contiene un mensaje.
El joven de ojos azul de mar mira todos los días hacia aquel lugar con la esperanza de verla allí, cómplice de sus amores, señal de que esa noche ambos se encontraran en las ruinas de la vieja iglesia, allí darán rienda suelta a sus sentimientos contenidos, a ese montón de sueños que van creciendo en sus entrañas esperando el día señalado para hacerlos realidad. Nadie sabe, nadie sospecha, es tan ínfimo el detalle y ellos han aprendido a disimular tan bien sus sentimientos. 









Soltando lastre


Allí donde el mar y el cielo se unen,

en aquella lejanía acuesto mi mirada.

Allí donde el sol tiene su morada,

donde los barcos se desvanecen,

allí lanzo el quejio de mi alma atormentada.

El rugido de las olas lo enmascara,

llanto silente,

 lágrimas por el mar embebidas,

mensaje de auxilio.

Nada queda de este padecer mío,

aquí donde el mar se vuelve espuma

dejo mis lamentos y tristezas,

y vuelvo a mis días de esperanza

a mi casa y a mi vida.



Una bodega completa en casa de Encarni: Brisa de Venus




30 comentarios:

emejota dijo...

Es precioso Leonor, así era la vida, injusta para tantas mujeres. Me pregunto si dentro de esa desgracia el morbo la haría más hermosa, ya sabes. Bss.
Luego vuelvo a leer la otra entrada.

Charo dijo...

Qué bonito el relato, y qué triste a la vez, no poder enseñar tu amor a todo el mundo.Me ha encantado

Cecy dijo...

Una delicia tu relato para acompañar este jueves de mensajes. Me recordó la película "como agua para chocolate", el deber que posterga la vida.
El remate del poema, cierra una triste historia.

Un abrazo Leonor :)

Valaf dijo...

Entre la belleza sobrecogedora de tu relato y la tristeza que desprende, entre esas aguas me encuentras después de leer tu post. Mi más sincera enhorabuena.

Un beso

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Muy bien que haya llegado alguien inesperado, a terminar con la resignación de la protagonista. Es injusto que le pidan tantos renunciamientos a alguien tan joven.
La historia tiene un final abierto, tal vez tengan una esperanza los dos personajes.

Natàlia Tàrraco dijo...

Los amantes siempre encuentran la manera de amarse, pese a quien pese.
A la mar lastres que la espuma se bebe, el tiempo entre las olas pasa leve.
Encantada de leerte estos mensajes a mar abierta. Besito.

Montserrat Sala dijo...

Un relato bello y triste a la vez. Una botlla que jamás tocó agua alguna y sin embargo transportaba, esperanza amor y placer.
Muy bonito, Leonor. Un placer pasar por tu casa.
Te dejo en ella mis felicitaciones y muchos besos.

Tracy dijo...

Tus palabras están llenas de una tristeza que envuelve la belleza del relato

Encarni dijo...

Que bonito tu relato. Me ha recordado esas ancestrales tradiciones que arruinan la vida de cualquier persona por el hecho de nacer en un lugar determinado o en una circunstancias determinada. Pero al final los amantes se aman, y tu poema es el complemento final del relato.

Un abrazo

Alicia Gonzàlez dijo...

Que tierno tu relato. En parte me da pena que no puedan ser libres para vivir su amor, pero por otro lado, su secreto les une y hace un sentimiento más intenso. Enhorabuena. Besote

Sindel dijo...

Una hermosa historia de amor que hace cómplice vital a esa botella portadora de mensajes. Está narrado de forma tierna y suave.
El poema es maravilloso, admiro esas letras profundamente.
Un abrazo enorme!!!

Neogéminis dijo...

Qué cruel costumbre que nada tiene de necesidad!...bien podría la chica casarse y ocuparse a la vez de cuidar a su madre y del negocio, y si era feliz, seguro que las obligaciones serían mucho menos pesadas!


hermosa historia!
Un abrazo

Lucia M.Escribano dijo...

Tu mensaje es una tierna historia de amor,pero la época en que lo vivieron era muy dificil para la mujer, sobre todo para las hijas pequeñas, a las que ya desde la cuna les asignaba el deber de cuidar de sus padres.
También es cierto que los enamorados son capaces de saltar cualquier barrera que se interponga entre ellos....Me gusto la foto de la botella en la ventana, símbolo de un lazo duradero, y fuerte...contra todo...solo ellos.
Besos guapa.

Mar dijo...

Me parece estupendo que encontraran la forma de corresponder el amor que se profesaban. Desde luego, que la "ley" de que la menor de los hijos quede soltera para cuidar a los padres, tiene tela porque ¿quien cuidará de ella cuando sea mayor si no podrá tener hijos?

Bss.

Carmen Andújar dijo...

Una costumbre algo cruel. Se debía de resistir ante algo tan injusto; aunque algo hizo a su manera.
El poema también me ha gustado.
Un abrazo

juliano el apostata dijo...

ME LLAMO TERENCIO Y SOY EL AMANTE DE TERESA. SABES QUE EN LAS RUINAS DE LA IGLESIA EL AMOR SE HACE FATAL? A VER SI A ESTA NIÑA SE LE OCURRE OTRO SITIO PARA REUNIRNOS. MIRA QUE LA HE DICHO POR ACTIVA QUE SE VENGA A MI CASA, QUE LA CAMA ES LA MAR DE BUENA PARA REALIZAR ESOS JUEGOS FLORALES QUE HACEMOS CON NUESTROS CUERPOS. Y ELLA QUE NO, Y ES QUE YA ESTÁ BIEN, QUE SIEMPRE ME TOCA A MÍ EL SUELO Y ME DUELEN TODOS LOS HUESOS DE ESTAR DEBAJO DE ELLA, QUIEN ADEMÁS SE MUEVE CUAL LEOPARDA Y YA SE ME ESTÁN JODIENDO DLE TODO LAS VÉRTEBRAS...
EN FIN, SI LA VES, SE LO DICES.
MEDIO BESO.

G a b y* dijo...

La vida signada por ese tipo de costumbres, que esclavizan y atan, me da escozor. De última, a lo que más a una le obligan, es a lo que da más placer saltarle por encima.
A la hora del amor, las barreras se destruyen con más fuerza. Menos mal para Teresa!
El poema, todo un derrame de sentimientos.
Muy buen Jueves!
Besos:
Gaby*

H. Fraile dijo...

Un relato interesante que refleja los amores imposibles y las costumbres trasnochadas de de otros tiempos.
Un abrazo.

Pepe dijo...

Hermoso historia Leonor, de amores, renuncias y obligaciones heredadas. El amor siempre consigue abrirse paso incluso en las circunstancias más adversas. Siempre hemos asociado mensajes en botella con el mar, pero a veces el alfeizar de una ventana es un lugar magnífico para dejar complicidades y deseos.
Un fuerte abrazo.

Maria Liberona dijo...

Que bella y romantica historia me ha encantado

Juan Carlos dijo...

El relato me ha encantado. Tiene el aire de tus relatos y cuenta una historia que da justicia a una vida condenada injustamente.
El poema me gustó, pienso en una comunión con el mar.
Besos, amiga.

casss dijo...

Vengo a tu ataranza (siempre encuentro una palabra nueva y atractiva)...

Huelo el olor marino de tu relato, ojos verdes y tormentas,y disfruto tus versos.

Un buen momento para un sábado juevero.

Besos.

San dijo...

Completa entrada Leonor relato y versos.Los dos me han encantado, dura e injusta la vida de la mujer en ese tiempo de ahí lo bien que has mostrado la tristeza de ella. Bello si señora.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

Drama con secreto al más puro realismo rural. Una historia en blanco y negro con la caja de colores escondida en el paredón de la Iglesia.
Tiene buena pinta, seguro que acaban ambos detrás del mostrador sirviendo cafés con una copa de aguardiente.

Besos

Ceci dijo...

hermosa historia leonor!
quiero un final feliz para la pareja, ¿pueden darme el gusto?, el gusto seguro se lo dan los amantes..tierno vaiven de mar le das fondo a tu historia.
gracias por tus palabras en mi casa, nosotros estamos muy bien
te dejamos un beso grande

Ceci dijo...

hermosa historia leonor!
quiero un final feliz para la pareja, ¿pueden darme el gusto?, el gusto seguro se lo dan los amantes..tierno vaiven de mar le das fondo a tu historia.
gracias por tus palabras en mi casa, nosotros estamos muy bien
te dejamos un beso grande

Lupe dijo...

Hola Leonor.

Me ha encantado la historia de amor de tus protagonistas. Imaginar la cara de satisfacción con que dejaría la botella en la ventana Teresa y el entusiasmo del joven de ojos azules, esperando en las ruinas de la vieja iglesia a su amada, es enternecedor. Extraordinariamente relatado.

El poema es precioso. Personalmente, de vez en cuando, necesito unas horas de soledad cara al mar. Y es cierto, parece que la espuma de sus olas diluye las penas y tristezas y regresas a casa, llena de más vida. Tal y como tú, lo has recitado. ¡Enhorabuena!

Te dejo un fuerte abrazo.

Lupe

Fabián Madrid dijo...

Los amantes ocultos y sitio para dejar las tristezas, alla en el mar...
Un beso.

Matices dijo...

Se merecen poder vivir ese amor en libertad, hay tradiciones poco entendibles pero ahí están para el recuerdo de muchos y las vivencias de otros...Tu poema un remate especial

Besos

Teresa Oteo dijo...

Qué buenas las dos aportaciones!
Muy triste pero precioso! me ha encantado el relato...
Un beso!
P.d. no había visto la nueva decoración de tu casa, me gusta :)