lunes, 2 de diciembre de 2013

ESTE JUEVES: EN EL CONVENTO



                
        
Llegó a su primer destino tras haber tomado los hábitos de la orden de los carmelitas descalzos. Era un joven atractivo y un magnífico músico. El órgano de la iglesia del convento nunca había lanzado al aire notas tan dulces y las misas del lugar empezaron a ser las más populares, todos deseaban oír al fraile nuevo que pronto se vio rodeado de un grupo de muchachos y muchachas atraídos por su virtuosismo. En unos meses había formado un coro y todas las tardes ensayaban los salmos y cantos para las distintas fiestas que se celebraban. Consiguió ser el más querido de los religiosos del convento y su prestigio como maestro y director del coro le otorgaba un halo especial.  Luisa era una jovencita morena, de ojos vivarachos y con una voz angelical, salmodiaba con tal delicadeza que su canto emocionaba sobremanera. Sus solos auguraban que llegaría a ser una soprano grandiosa. 
Ni una sospecha, nada hacía presagiar que Fray José estuviera pensando en dejar el convento. Apareció sin su hábito marrón, cabizbajo y con la voz entrecortada confesó a los muchachos que tenía que irse, que lo hacía por amor. En la esquina de la Plaza del Carmen lo esperaba Luisa con los ojos empañados por las lágrimas. Juntos comenzaron a caminar sin decir palabra, al poco se cogieron de la mano.


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30 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Un final feliz y una historia muy actual. Los músicos suelen tener más oportunidades.

H. Fraile dijo...

Un relato con final feliz para la pareja,las vocaciones de hoy han cambiado mucho.
Un abrazo.

Tracy dijo...

Hizo lo que tenía que hacer.
Lo que la música una que no lo separe nadie.

LAO Paunero dijo...

historia frecuente y muy normal la de tu relato....¡que linda!

Teresa Oteo dijo...

Pues hizo muy bien, seguro que le irá mucho mejor, además el hábito ese no favorece mucho :)
Un besito, madrugadora!

Rhodea Blason dijo...

Que hermosa historia. El joven fraile dio prioridad a su amor, ante los hábitos. Pero la música conseguirá acercarlo a Dios.
Encantador relato lleno de dulzura. Genial, gracias por participar

Montserrat Sala dijo...

Hola Leonor:una historia mil veces repetida. Hace unos años era lo más habitual.Sobretodo con los sacerdotes.

Muchos entraron en el seminario, por los estudios y la manutención gratuita y pasó lo que tenia que pasar.
Equivocarse es humano.
Lo has explicado perfectamente.
Un beso

Valaf dijo...

Y al hacerlo, encontró el amor (Y Dios los hizo hombre y mujer. Mujer y hombre los hizo)

Un beso

Juan Carlos dijo...

Pensándolo, para un músico debe ser una experiencia grandiosa; una ocasión de utilizar esos maravillosos órganos que se conservan en las iglesias y además en esas construcciones con una resonancia tan magnífica.
Me salgo del tema, pero es que me fascina ese aspecto. Es más, me has dado una idea para complementar algo que estoy escribiendo.
Besos, querida amiga.

Ester dijo...

Como me gustan los relatos, cuando voy a leerlo, me pongo un café y me acomodo el cojín y disfruto. Gracias genia

Natàlia Tàrraco dijo...

Juntos emprendieron la más hermosa melodía.
Me ha fascinado la música de tu cuento, deliciosa, Leonor.
Besito.

emejota dijo...

AY qué bonito, cuantas lindas parejas comenzaron de esa guisa..... y con el morbo añadido tan propio de nuestra cultura judeo cristiana magníficamente envuelto en sensibilidad artística. Besos.

rosa_desastre dijo...

El amor no entiende de religiones ni de votos. Un hombre y una mujer se encuentran para caminar juntos...Lindo.
Un beso

casss dijo...

Hemos tomado el mismo rumbo. Me gusta la historia tan bien ambientada. Dice por aquì una canción de Fito Paez... pero el amor es más fuerte!!!

un fuerte abrazo

Juan L. Trujillo dijo...

No hay ningún habito, ni ninguna creencia que pueda frenar la fuerza del amor.
Seguro que si existe Dios, estaría muy contento con esta determinación.
Un abrazo.

Mari Carmen Polo dijo...

Muy tierno y bastante más habitual de lo que pensamos.

Un abrazo, Leonor.

Carmen Andújar dijo...

Es que el amor puede con todo, y éste pudo hasta con la fe.
Un abrazo

G a b y* dijo...

En medio del camino, a veces, se suele descubrir que no se rumbea para el lado que el corazón dicta... y sí, conviene escucharlo.
Una historia que augura una feliz vida para ambos, enhorabuena!
Linda historia Leonor!
Besos:
Gaby*

Lola Polo dijo...

Ayy, que bonito es el amor, mas fuerte que la fe, sin duda. Un beso

Lola

Cristina Piñar dijo...

Bonita historia y difícil decisión. Le costó trabajo decidirse, pero seguro que mereció la pena y que, si tuvieron hijos, los educaron en la fe. Me gusta. Un beso.

Alicia Gonzàlez dijo...

Cambió un amor por otro, ninguno mejor, ninguno peor, lo importante es ser sincero, sobre todo con uno mismo. Me gustó tu relato. Un besote

Charo dijo...

Es normal, cuando el amor llega no se puede parar. Precioso el relato.
Un beso

Neogéminis dijo...

Al menos se decidieron a seguir adelante y de frente su corazón, sin falsedades ni castigos. Bien por ellos!
=D

San dijo...

Algo así lo vivi de primera mano, pero sin música de por medio. Se marcharon juntos. Luego después de unos años, su hijo un día estando en una iglesia, en mitad de la homilía se le escucho decir: Papa es un cura como tú. !El amor no mira hábitos! Muy bonita la forma Leonor.
Un abrazo.

Ramfel Sierra dijo...

Me hago eco de las palabras de Rosa Desastre, el amor, muchas veces no entiende de religiones.

Alfredo dijo...

Lógico y previsible, tanto amor no podía morir entre aquellos cuatro muros.
Bonita historia
Besos

Mar dijo...

El amor, mueve montañas, muros y sotanas...

Bss.

Auxi González dijo...

Y ambos adoptaron la decisión correcta. Me alegro.

Rhodea Blason dijo...

Pásate por mi blog y tendrás un premio que te recordará mi primera convocatoria. Muchas gracias por participar

Pepe dijo...

Quiso y supo ser, consecuente con sus sentimientos. No sirve de nada prolongar ni un minuto siquiera algo que ya no nos llena, o al menos no nos llena con tanta fuerza como ese amor que ha surgido entre acordes y músicas. ¡Bravo por el!. El corazón tiene razones que la razón no entiende.
Un abrazo.